A veces la vida se siente desordenada o confusa, y olvidamos cuánto valemos. Pero desde el principio, Dios dejó claro lo especiales que somos. Esta actividad es una oportunidad para disfrutar juntos de la historia de la creación, y recordar el poder y la creatividad de Dios—y cómo hizo a tu hijo con un propósito y con amor.