Esperar puede ser difícil—pero también puede convertirse en una oportunidad para practicar la paciencia y aprender a estar tranquilos. En esta actividad, jugarán un sencillo juego de espera que ayudará a tu hijo a enfocarse en el momento presente y a recordar que, aun cuando todo parece ir lento, Dios sigue con nosotros. Ya sea en una sala de espera, en una fila o mientras esperan su turno, estos momentos pueden transformarse en oportunidades de paz.