El regalo de la resiliencia de Dios: cómo perseverar y florecer en 2026

El regalo de la resiliencia de Dios: cómo perseverar y florecer en 2026

James tiene más de 30 años de experiencia en el bienestar infantil. Obtuvo una maestría en terapia matrimonial y familiar, además de un doctorado en liderazgo organizacional. Actualmente, se desempeña como Vicepresidente de Programas, supervisando los programas de crianza temporal y vida independiente. Su mayor alegría en este cargo es ser testigo del poder transformador de Dios en las vidas de los padres adoptivos, de crianza temporal y biológicos, así como en la vida de los niños que han experimentado trauma. A James le gusta leer, hacer ejercicio y disfrutar de vacaciones en las montañas. Está casado y tiene una hermosa hija.

¡Feliz Año Nuevo lleno de gozo!  

 Al recibir el 2026, que tu corazón sea renovado con el gozo y la fortaleza que Dios da a través de su Palabra, la misma Palabra que moldea y fortalece tu resiliencia. El camino de criar a un niño que atraviesa una crisis —ya sea que viva con sus padres o cuidadores familiares, o que esté en un hogar de crianza temporal— trae tanto desafíos como bendiciones. Aun así, la fe firme y la perseverancia de estos niños continúan inspirándonos profundamente. 

En esencia, la resiliencia no es algo que generamos por nuestras propias fuerzas; es un regalo que Dios mismo pone en nosotros. La verdadera resiliencia depende de Él, no de nosotros. Está tejida en nuestro ADN espiritual y disponible para cada uno por medio de su Espíritu. 

A medida que comienza este nuevo año, guarda esta verdad en tu corazón, tu alma y tu mente: tu resiliencia es un regalo divino, no un logro personal. 

¿Qué es la resiliencia? 

Comencemos por explorar lo que no es la resiliencia: 

  • No se basa en la fuerza humana —si así fuera, pondríamos el enfoque en el mérito y perderíamos de vista la gracia. La resiliencia se fundamenta en la vulnerabilidad y la entrega. 
  • No es estática —crece a lo largo de un espectro y se desarrolla con el tiempo en distintas áreas de la vida. 
  • No se trata de ganar ni de tener la razón—ese tipo de esfuerzo deja relaciones heridas en el proceso. La verdadera resiliencia es elegir amar incluso a quienes no siempre nos resulta fácil amar. 
  • No es inmunidad al dolor —evitar o negar el sufrimiento no produce resiliencia. La resiliencia real se encuentra en una entrega humilde a Dios. 

La Asociación Americana de Psicología define la resiliencia como “el proceso y el resultado de adaptarse con éxito a experiencias de vida difíciles o desafiantes, especialmente mediante la flexibilidad mental, emocional y conductual, y la adaptación a las exigencias externas e internas”.  

En griego, la raíz del concepto de “resiliencia” se relaciona con la idea de elasticidad: la capacidad de ser estirados. Dios nos diseñó para ser resistentes y adaptables, capaces de soportar y recuperarnos incluso en las temporadas más difíciles de la vida. 

La resiliencia crece cuando descansamos más plenamente en la presencia de Dios y en su pueblo. Aquí tienes algunas maneras de cultivarla en el año que comienza: 

La resiliencia se cultiva en la comunidad  

Las relaciones son el terreno de entrenamiento de Dios para la perseverancia. 

Las relaciones saludables fortalecen la resiliencia: enseñan estrategias de afrontamiento, regulación emocional y el poder de la conexión genuina. Si aún no lo has hecho, únete a un grupo local de apoyo para familias de crianza temporal, conéctate con otras familias de 4KIDS o participa en eventos de tu iglesia —ya sean para familias de crianza temporal, familias ensambladas, matrimonios o padres/madres solteros— que estén cerca de ti. 

La comunidad es el lugar donde el ánimo de Dios echa raíces. 

La resiliencia se calibra en la adversidad  

Dios refina nuestro corazón en medio de la lucha, no aparte de ella. 

Ser padre de crianza temporal o cuidador de un niño en crisis es una labor sagrada —y no es fácil. Puedes encontrarte con desafíos diarios, desde dificultades con el niño a tu cuidado y relaciones profesionales tensas hasta el estrés colectivo de un mundo lleno de conflicto e incertidumbre. 

Cuando dependemos solo de nuestra propia regulación emocional, rápidamente nos quedamos sin fuerzas. Pero Dios nos invita a co-regular con Él. Nunca nos deja enfrentar la adversidad solos. Fija tus ojos en Jesús: Él ofrece gracia para cada espina y paz para cada tormenta. 

En el Evangelio de Juan, Jesús declara siete poderosas afirmaciones de “Yo soy”: 

  1. Si tienes hambre espiritual, yo soy el pan de vida.
  2. Si caminas en oscuridad, yo soy la luz.
  3. Si buscas dirección, yo soy la puerta.
  4. Si necesitas compasión, yo soy el buen pastor.
  5. Si anhelas conexión, yo soy la vid verdadera.
  6. Si buscas propósito, yo soy el camino.
  7. Si anhelas nueva vida, yo soy la resurrección.

A medida que permaneces en Él, Jesús produce resiliencia en ti a través del Espíritu Santo. Cada dificultad se convierte en una calibración divina —una obra de refinamiento que fortalece tu elasticidad espiritual. 

Cuanto más nos rendimos y aprendemos a tolerar la incomodidad, más Dios amplía nuestra capacidad para una fe que perdura. Especialmente en medio del caos de las experiencias adversas. 

La resiliencia se celebra a través del legado 

Lo que Dios está formando en ti hoy se convierte en la fe de las generaciones futuras. 

Dios, nuestro buen Padre, nunca nos pide atravesar el sufrimiento sin propósito. Él camina con nosotros en medio de los desafíos de la vida, trayendo belleza de las cenizas y moldeando un legado generacional de fe. 

Nuestro propósito final es glorificarlo y disfrutar de una relación con Él por medio de Jesucristo, empoderados cada día por el Espíritu Santo. A medida que sigues Su guía como padre de crianza temporal, fortalecido por Su gozo, experimentarás una cercanía más profunda con Él tanto ahora como por la eternidad. 

Recuerda esto al comenzar este nuevo año: la resiliencia se celebra cuando Dios entreteje tu fidelidad diaria en un legado de esperanza que te sobrevivirá en el corazón de los niños que amas y en las generaciones que vendrán. 

CONCLUSIÓN CLAVE  

Fuimos creados para ser resilientes. Tu resiliencia se cultiva en comunidad, se calibra en la adversidad y se celebra en la eternidad. A medida que avanza el 2026, fija tu mirada en el Señor y descansa tu corazón en Él: tu fuente de resiliencia duradera. 

PREGUNTAS PARA APLICAR 

  1. ¿De qué maneras necesitas acudir a Dios en medio de las tormentas de tu vida hoy? 
  2. ¿En qué área sientes que Dios te está estirando en esta temporada? 

ACTIVIDAD   

Ayuda a tu hijo a fortalecer su resiliencia con la actividad de hora de acostarse Uno, dos, ver. Encuentra este juego y muchos más en nuestra colección de Momentos Cotidianos™. 

VERSÍCULO CLAVE  

“El SEÑOR dirige los pasos de los justos; se deleita en cada detalle de su vida. Aunque tropiecen, nunca caerán, porque el SEÑOR los sostiene de la mano. Una vez fui joven, ahora soy anciano, sin embargo, nunca he visto abandonado al justo ni a sus hijos mendigando pan.” 

~ Salmos 37:23-25 (NTV) 

ORACIÓN  

Padre celestial, gracias por crearme para depender de ti y no de mis propias fuerzas. Gracias por hacer crecer mi resiliencia por medio de la fortaleza de tu gozo, especialmente cuando más necesito perseverar y florecer. Te entrego todo, Señor. En el nombre de Jesús, amén. 

Tabla de contenido

Escrito por

James Stewart, Ph. D.

James tiene más de 30 años de experiencia en el bienestar infantil. Obtuvo una maestría en terapia matrimonial y familiar, además de un doctorado en liderazgo organizacional. Actualmente, se desempeña como Vicepresidente de Programas, supervisando los programas de crianza temporal y vida independiente. Su mayor alegría en este cargo es ser testigo del poder transformador de Dios en las vidas de los padres adoptivos, de crianza temporal y biológicos, así como en la vida de los niños que han experimentado trauma. A James le gusta leer, hacer ejercicio y disfrutar de vacaciones en las montañas. Está casado y tiene una hermosa hija.

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