Una pregunta que muchos padres y cuidadores nos hacen con frecuencia es:
¿Cómo disciplino a mi hijo si ha experimentado trauma?
En Overcoming (Vencer, en su versión en español), escrito por las reconocidas psicólogas Nicole Gilbertson Wilke, Ph.D., y Amanda Hiles Howard, Ph.D., y publicado por CAFO, nuestro aliado estratégico, las autoras señalan que “la creación de una estructura y de expectativas adecuadas para el desarrollo puede fomentar en los niños la convicción de que tienen lo que hace falta para sobrevivir y prosperar”.
En la Parte 4 de nuestra Serie Sobre La Resiliencia, descubrirás que, aunque factores como la genética y las primeras experiencias influyen en los desafíos de un niño, un ambiente nutridor también puede fortalecer su capacidad de sanar y florecer. Con expectativas consistentes y una disciplina positiva, puedes ayudar a tu hijo a desarrollar la resiliencia que necesita para crecer y florecer.
El impacto de las experiencias adversas en tu hijo
Según el estudio de Experiencias Adversas en la Infancia (ACE, por sus siglas en inglés), las experiencias tempranas —como el abuso físico, emocional o sexual— están fuertemente asociadas con dificultades en la autorregulación emocional, el aprendizaje y la capacidad de formar relaciones sanas en la vida adulta.
Estas experiencias moldean el cerebro en desarrollo de un niño y los sistemas que regulan su respuesta al estrés. ¡Nutre a tu hijo! La ciencia también demuestra que el entorno de un niño puede influir en cómo se expresa su potencial genético. ¡Nutre a tu hijo! En otras palabras, incluso un niño con fortalezas y talentos naturales extraordinarios puede tener dificultades para florecer en un ambiente caótico o inseguro.
Aun así, Dios promete restaurar lo que ha sido dañado; hay esperanza para que tu hijo recupere “lo que [perdió] a causa del pulgón…” ~ Joel 2:25 (NTV)
Los niños que han vivido adversidad pueden tener dificultades con la regulación emocional y las habilidades relacionales, pero las rutinas consistentes, las relaciones de apoyo y una guía basada en la conexión —junto con la esperanza de la Palabra de Dios— les ayudarán a desarrollar resiliencia y crecer en confianza.
Importancia de la estructura y la disciplina
¡Los niños anhelan estructura! Aunque no siempre sepan que la necesitan —o incluso si al principio parecen resistirse a ella—, la estructura es fundamental para su crecimiento.
Se ha demostrado que la rutina y la estructura ayudan al cerebro a reconfigurarse. Siempre que sea posible, los niños necesitan saber por adelantado qué se espera de ellos, quién está a cargo y cuáles serán las consecuencias si se rompe una regla.
Aunque tu hijo pueda estar, en su desarrollo, unos años por detrás de su edad cronológica, es esencial tener expectativas realistas de lo que puede hacer y estar preparado para caminar a su lado brindándole apoyo y ánimo. Esto ayuda a desarrollar resiliencia y competencia.
Aquí tienes 3 formas simples de ofrecer disciplina que te ayudarán a conectar con tu hijo y a fomentar en él un sentido positivo de sí mismo:
1. Ten expectativas
Puede que tu hijo de 6 años no pueda hacer todo lo que hace uno de 10, pero sí puede hacer algo. Ajusta tus expectativas según su etapa y está dispuesto a trabajar a su lado mientras le enseñas habilidades que darán forma a su conducta.
Comienza con pequeños pasos e intégralos, poco a poco, en rutinas consistentes y regulares. Recuérdale las palabras inspiradoras de Filipenses 4:13: “Pues todo lo puedo hacer por medio de Cristo, quien me da las fuerzas.” (NTV).
2. Comunica las expectativas
Comparte pautas claras y sencillas de maneras que puedan entender. Esto puede lograrse mediante conversaciones, recordatorios visuales y rutinas. Sé constante —pero flexible cuando sea necesario— y verifica con frecuencia que hayan comprendido. ¡Pasitos de bebé!
Cuando ocurra una mala conducta, en lugar de enfocarte en el castigo, utiliza consecuencias naturales o lógicas que ayuden al niño a entender el impacto de sus acciones y a reparar las relaciones. Por ejemplo, si tu hijo pinta la pared, una consecuencia natural podría ser limpiarla juntos. Esto está en línea con el enfoque del Dr. Gary Landreth: las consecuencias deben ser herramientas de enseñanza, no amenazas, y deben fortalecer la relación entre padre e hijo en lugar de dañarla.
3. Celebra las victorias
¿Recuerdas esos “pasitos de bebé”? Sí, incluso los pasos pequeños merecen ser reconocidos. Puede que tu hijo todavía no logre autorregularse perfectamente después de la escuela, pero aun así puede tomar decisiones positivas y co-regular contigo mientras lo guías.
Quizá tuvo dificultades mientras lavaba los platos, pero logró manejar los tenedores sin problema. ¡Eso merece celebrarse! Esfuérzate por reconocer el esfuerzo y el progreso, no la perfección. ¡Descubre a tu hijo haciendo algo bien!
CONCLUSIÓN CLAVE
Las experiencias adversas en la infancia (ACE) afectan la capacidad de un niño para regular sus emociones y construir relaciones sanas, pero las rutinas y el apoyo constante lo ayudan a desarrollar competencia y confianza en sí mismo.
PREGUNTAS PARA APLICAR
- ¿De qué manera las experiencias pasadas de mi hijo podrían estar influyendo en su comportamiento y en sus respuestas emocionales hoy?
- Entender la historia de mi hijo, ¿cómo puede ayudarme a establecer expectativas realistas y útiles para él?
ACTIVIDAD
Incluso tareas pequeñas, como guardar los platos, pueden sentirse abrumadoras para un niño que no ha tenido este tipo de rutinas en su vida. Ayuda y trabaja junto a tu hijo para descubrir la mejor manera de realizar quehaceres simples del hogar con juegos como Platos y decisiones. Encuentra este juego y muchos más en nuestra colección de Momentos Cotidianos™.
VERSÍCULO CLAVE
Disciplina a tus hijos, y te darán tranquilidad de espíritu y alegrarán tu corazón.
ORACIÓN
Señor, ayúdame a nutrir y apoyar a mi hijo mientras desarrolla rutinas consistentes. Dame paciencia y sabiduría para guiarlo y acompañarlo.