Puede que hayas escuchado la frase: “solo los fuertes sobreviven”.
Se le atribuye, en parte, a Charles Darwin, quien desarrolló la teoría de la evolución que afirmaba que “solo sobreviven los más aptos”. Según Darwin, a través de la selección natural algunos recibimos rasgos que nos ayudan a sobrevivir en nuestros entornos.
Y aunque nuestros hijos han desarrollado ciertos rasgos para sobrevivir situaciones difíciles, no queremos que se queden en modo de supervivencia. Queremos que vivan plenamente la vida por la que Jesús pagó un precio tan alto.
En el libro Vencer, escrito por las reconocidas psicólogas Nicole Gilbertson Wilke, Ph.D., y Amanda Hiles Howard, Ph.D., y publicado por CAFO, nuestro aliado estratégico, las autoras afirman: “Los niños prosperan cuando contribuyen para sus familias y comunidades mediante un trabajo con propósito, el voluntariado y las responsabilidades”.
En la Parte 9 de nuestra Serie sobre resiliencia, te mostramos cómo puedes acompañar a tus hijos —como madre, padre o cuidador— mientras atraviesan trauma y desafíos, transformando su experiencia: de simplemente sobrevivir, a verdaderamente florecer.
Empoderar a tu hijo para superar los obstáculos
A veces tratamos de proteger demasiado a nuestros hijos de las pruebas y dificultades del mundo. Pensamos: “Después de todo, ¿acaso no han pasado ya por suficiente?”
Y aunque es natural querer resguardar a nuestros hijos de cualquier reto —especialmente cuando criamos a niños que han experimentado trauma— vale la pena hacer una pausa y reflexionar sobre nuestra propia vida. Muchas de las dificultades que enfrentaste te moldearon hasta convertirte en quien eres hoy.
Los niños prosperan cuando pueden servir a sus comunidades de maneras productivas y apropiadas para su etapa de desarrollo.
Actividades como ofrecerse como voluntarios, alimentar a una mascota, poner la mesa, ayudar a un hermano con tareas, colaborar con la cena o asumir ciertos quehaceres en el hogar pueden fortalecer en tu hijo un sentido de competencia y confianza, y a la vez fomentar resiliencia.
Dedica tiempo a crear conexión, enseñar habilidades prácticas e infundir una esperanza arraigada en el evangelio, para que tu hijo pueda superar los desafíos de la vida con seguridad.
3 estrategias para apoyar a tus hijos
Con intención, puedes ayudar a tu hijo a ir más allá del simple modo de supervivencia, guiándolo a ver más allá de su situación actual y hacia el plan más grande que Dios tiene para su vida. Aquí tienes tres maneras de apoyar su futuro y ayudarlo a florecer.
1. Amplía su visión
Las doctoras Wilke y Howard afirman: “El propósito comienza con una visión.” Ayuda a tu hijo a desarrollar una visión para su vida al identificar sus intereses, habilidades, dones y talentos, y buscando oportunidades para usarlos para un bien mayor.
A Martin Luther King Jr. se le atribuye la frase: “Úsame, Dios. Muéstrame cómo tomar quién soy, quién quiero ser y lo que puedo hacer, y úsalo para un propósito más grande que yo mismo.”
Pregúntale a tu hijo: “¿Qué problema te gustaría ayudar a resolver en el mundo?” y acompáñalo a alinearse con un propósito más grande que él mismo.
2. Ofrécele oportunidades para servir
Nuestras comunidades están llenas de necesidades. Ayuda a tu hijo a abrir los ojos a lo que ocurre a su alrededor; al hacerlo, parte de su atención se desplazará de sus propias dificultades y aprenderá a cultivar la gratitud.
Ya sea sirviendo contigo en un comedor comunitario, regalando sus juguetes usados a niños que los necesitan o ayudando a un vecino mayor a limpiar su patio, enséñale a tu hijo a abrazar el concepto de crear una cadena de favores: un movimiento donde los actos de bondad se ofrecen sin esperar nada a cambio, confiando en que la persona que recibe decidirá hacer lo mismo por alguien más.
3. Dales responsabilidades
Hoy en día, a muchos niños ya no se les asignan responsabilidades reales. Para algunos padres, incluso la idea de los quehaceres parece anticuada o innecesaria.
Sin embargo, los niños necesitan aprender a conectar las recompensas con el esfuerzo. Ayuda a tu hijo a experimentar esa sensación de logro estableciendo expectativas claras para que colabore en el hogar.
Los quehaceres ayudan a los niños a desarrollar un sentido de laboriosidad al dominar nuevas habilidades y alcanzar un nivel de competencia mediante el esfuerzo y el trabajo constante. El éxito genera en ellos una sensación de capacidad y orgullo.
Conclusión clave
Los niños florecen cuando pueden ver más allá de su situación actual e identificar maneras de usar sus habilidades, dones y talentos para servir a otros.
Preguntas para aplicar
- ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a identificar sus habilidades, dones y talentos?
- ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a aprender la importancia de servir a los demás?
Actividad
A veces los niños sienten miedo de comenzar algo nuevo porque temen equivocarse. Ayuda a tu hijo a superar el estrés y la ansiedad que surgen al intentar tareas nuevas jugando el juego para la hora de acostarse ¡Lágrimas – de más!. Encuentra este y otros juegos en la colección de Momentos Cotidianos™.
Versículo clave
“Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el SEÑOR—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza.”
Oración
Señor, ayúdame a guiar a mi hijo para que use los dones que le has dado y llegue a ser un miembro que contribuya a su comunidad. Que seas glorificado en todo lo que haga.