“¡Deja de llorar! ¡No seas exagerado!”
¿Cuántas veces escuchamos estas mismas frases mientras crecíamos?
Lamentablemente, vivimos en una cultura que a menudo nos anima a no sentir lo que estamos sintiendo, especialmente cuando se trata de emociones consideradas negativas.
Pero como padres, tenemos el poder de cambiar esa narrativa para nuestros hijos.
Validar los sentimientos de tu hijo le permite expresar sus emociones de manera genuina y le da permiso para sentir lo que siente sin vergüenza ni actitud defensiva. Sigue leyendo para aprender cómo empezar a practicar esto en casa.
Este es el artículo 4 de nuestra serie de 13 partes, Crianza intencional: tu presencia emocional. ¿Quieres comenzar la serie desde el principio? Haz clic aquí para leer el primer artículo.
Qué significa validar los sentimientos de tu hijo
En su forma más básica, validar implica reconocer, aceptar y afirmar la experiencia o la perspectiva que tu hijo tiene frente a una situación.
Esto no significa que estés de acuerdo con su percepción, ni que esa perspectiva sea necesariamente la realidad.
Validar consiste, simplemente, en preguntarte si puedes comprender cómo pudo haberse sentido tu hijo dadas las circunstancias que describe.
Cuando validas los sentimientos de tu hijo, le comunicas que lo que siente es real para él y que sus emociones, sean cuales sean, merecen tu atención y tu respeto.
Además, validar las emociones de tu hijo le ayuda a sentirse visto y comprendido, y contribuye a fortalecer la confianza y la conexión entre ustedes.
Consejos para validar las emociones de tu hijo
La mejor manera de validar a tu hijo es intentar comprender lo que podría estar sintiendo (incluso si no lo expresa directamente) y luego recordar un momento en el que tú mismo(a) pudiste haberte sentido de una forma similar.
Aquí tienes algunos ejemplos de frases de validación que puedes usar en tu próxima conversación con tu hijo:
- “Puedo entender por qué te sentiste así…”
- “Cualquiera en tu lugar podría reaccionar de esa manera…”
- “No te equivocas al sentirte así…”
- “Ese sentimiento tiene mucho sentido para mí…”
Cuando se practica de manera intencional, la validación ayuda a reconstruir la seguridad, reduce la vergüenza, fomenta una expresión emocional saludable y modela la compasión, el amor y la aceptación que recibimos de Dios.
CONCLUSIÓN CLAVE
Validar las emociones de tu hijo le permite expresarse con honestidad y crea un espacio seguro donde puede mostrarse tal como es.
PREGUNTAS PARA APLICAR
- ¿Cómo puedo validar las emociones de mi hijo de una manera que le haga sentir visto y escuchado?
- ¿Cómo puedo identificar lo que mi hijo realmente está sintiendo para poder reflejarlo y validarlo?
ACTIVIDAD
Dios escucha nuestras preocupaciones y temores y nunca invalida nuestras emociones. Jugar un juego como Escuchando ando es una manera sencilla de mostrarle a tu hijo cuán importantes son sus sentimientos para Dios.
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VERSÍCULO CLAVE
“Alégrense con los que están alegres y lloren con los que lloran.”
ORACIÓN
Dios Padre, gracias por permitirme venir a ti con todas mis emociones, tal como son. Tú las recibes con cuidado y sin juzgarme. Ayúdame, por favor, a hacer lo mismo con mi hijo cuando está herido. En Cristo te lo pido. Amén.