La crianza muchas veces viene acompañada de cansancio y agotamiento.
Sin darnos cuenta, cuidamos de todos los demás mientras descuidamos nuestras propias necesidades.
No puedes dar cuando estás agotado; cuando el cansancio se acumula, cuidar de quienes amamos se vuelve más difícil.
Te vemos, mamá y papá. Pero, sobre todo, Dios te ve. Si te sientes abrumado y agotado, tenemos algunos consejos que pueden ayudarte.
Este es el artículo 12 de nuestra serie de 13 partes, Crianza intencional: tu presencia emocional. ¿Quieres comenzar la serie desde el principio? Haz clic aquí para leer el primer artículo ahora.
Cómo priorizar el descanso como padre ocupado
Para los padres que buscan estar emocionalmente presentes, es fundamental cuidar la mente, el cuerpo y el espíritu. A veces, estar disponibles emocionalmente puede desgastarnos profundamente. El descanso no es un lujo para los padres ocupados. Dios descansó después de crear el universo y desea que tú también experimentes ese descanso. Cuidarte de esta manera te permite amar a tu familia por completo y sin reservas.
Incluso cuando la vida se siente llena de demandas constantes, bajar el ritmo es un acto de fe y de confianza en que Dios sigue obrando mientras haces una pausa. Priorizar el descanso tiene menos que ver con encontrar horas extra y más con entretejer momentos de renovación dentro del día que ya tienes.
Aquí te ofrecemos algunas maneras de encontrar el descanso de Dios y prevenir el agotamiento:
- Reconoce que descansar no es un fracaso. No significa que seas débil o perezoso, sino humano. Reconoce que Dios desea darte descanso.
- Haz una pausa diaria con Jesús. Celebra y alégrate por la fidelidad de Dios en tu vida y en tu familia. Pídele dirección, renovación y sabiduría para encontrar espacios de cuidado personal.
- Agenda momentos diarios de descanso. Puede ser sentarte a tomar tu café por la mañana o reunirte con un amigo para almorzar. Establece límites firmes alrededor de tu tiempo de descanso y trátalo como una cita importante.
- Pide ayuda cuando la necesites. No tengas miedo de usar los recursos disponibles, como amigos de la iglesia. La mayoría de las personas desean apoyar a otros, así como tú lo haces.
Recuerda: no estás llamado a ser un padre perfecto, sino un padre emocionalmente presente.
Tu estabilidad no proviene de esforzarte más, sino de permanecer conectado a Jesús, la verdadera fuente de paz y constancia. Al nutrirte de Su fortaleza, Su ternura y Su presencia inmutable, recibes lo que necesitas para presentarte con seguridad emocional ante tu hijo, día tras día.
CONCLUSIÓN CLAVE
Una parte fundamental de cuidar a tu hijo es cuidarte a ti mismo. Encontrar tiempo para priorizar el autocuidado y atender de manera práctica tu propio corazón te permite seguir presente con paciencia, ternura y fortaleza para tu hijo.
PREGUNTAS PARA APLICAR
- ¿Cómo puedo cuidarme de manera práctica durante los momentos difíciles y las temporadas de espera mientras mi hijo sana?
- ¿De qué manera no atender mis propias necesidades impacta mi capacidad de cuidar a mi hijo?
ACTIVIDAD
La presencia de Dios es una luz en medio de la oscuridad, especialmente en tiempos difíciles. Muéstrale esto a tu hijo jugando Luz en la oscuridad con él. Encuentra este juego y muchos más en la colección de Momentos Cotidianos™.
VERSÍCULO CLAVE
Luego dijo Jesús: «Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso.
ORACIÓN
Señor Jesús, necesito hacer una pausa. Me siento agotado, desgastado y abrumado. Quiero permanecer conectado a Ti y no criar desde mis propias fuerzas. Fortaléceme con Tu presencia. Restaura mi alma. En Tu precioso nombre, amén.