Si somos completamente honestas, la mayoría de nosotras no planeó ser mamá soltera.
Eso significa que, en algún momento, ocurrió algo importante en nuestras vidas que nos llevó a las circunstancias en las que ahora estamos criando a nuestros hijos solas.
Dependiendo de nuestra historia, pudimos haber llegado aquí por un divorcio, por una adopción, por haber tenido un hijo antes de casarnos o por el fallecimiento de nuestro cónyuge. En ocasiones, estas experiencias pueden despertar sentimientos de amargura.
Sin embargo, como madres solteras, es importante aprender a responder de manera saludable para que nuestros hijos puedan ver en nosotras un reflejo del amor de Cristo, tanto en nuestras palabras como en nuestras acciones.
Aquí encontrarás algunos consejos para comenzar.
Este artículo es el #9 de una serie de 10 partes diseñada para brindarte consejos prácticos que te ayuden a vivir la crianza como mamá soltera con más paciencia, amabilidad y gracia. Si no leíste el primer artículo, puedes hacerlo aquí.
Cómo prepararte para una crianza emocionalmente saludable
En el capítulo 9 del libro Las 10 mejores decisiones que puede tomar una mamá soltera, las autoras Pam Farrel y PeggySue Wells presentan diferentes maneras en que las mamás solteras pueden comprometerse a responder de manera emocionalmente saludable ante las situaciones estresantes de la vida.
Gran parte de la manera en que respondemos a nuestros hijos, a nuestras exparejas y a otros miembros de la familia requiere que nos demos tiempo para sanar y procesar lo que hemos vivido antes de enfrentar una situación difícil.
Las heridas familiares se sienten de manera única, pero aquí tienes cinco compromisos que puedes asumir como mamá soltera para estar lista y responder de forma emocionalmente saludable antes de que llegue el estrés:
- Tómate un tiempo de descanso. No tiene que ser algo elaborado, pero procura apartar un tiempo para estar a solas, reconectar con Dios y escuchar cómo Él quiere que respondas ante una situación específica.
- Dale a tus hijos tiempo libre sin estructura. Así como tú puedes estar estresada, es probable que tus hijos también lo estén. Permíteles disponer de tiempo libre los fines de semana y por las tardes para procesar a su manera.
- Enfócate en Dios. Cuando estamos bajo presión, es fácil concentrarnos en lo que queremos cambiar en la otra persona. En lugar de eso, enfócate en Dios y deja que Él obre en ti y a través de ti.
- Date espacio para procesar el duelo. Los cambios pueden generar dolor, incluso cuando son para bien. Permítete sentir tus emociones sin juzgarte y date el tiempo necesario para procesarlas. El dolor no conoce plazos.
- Enfócate en el perdón. Perdonamos a otros porque Dios nos perdonó primero. Permítete soltar cualquier resentimiento hacia tu familia para poder avanzar de manera saludable.
CONCLUSIÓN CLAVE
La crianza emocionalmente saludable no siempre es fácil, pero podemos comprometernos cada día a avanzar hacia prácticas más saludables al mantener nuestra mirada fija en Jesús.
ACTIVIDAD
Nuestros hijos se sienten abrumados, igual que nosotros. En esos momentos, anímalos a hacer una pausa y enfocarse en Jesús, jugando Respira y cree.
Encuentra este juego y muchos más en la colección de actividades Momentos Cotidianos™.
PREGUNTAS PARA APLICAR
- ¿Cuál de estas estrategias puedes implementar en tu rutina esta semana? Comparte tu compromiso con un mentor o un compañero de rendición de cuentas en tu iglesia.
- ¿Guardas rencor hacia algún miembro de tu familia? Pídele a Dios que te lo muestre para que puedas avanzar en tu proceso de sanación.
VERSÍCULO CLAVE
“Esto lo hacemos al fijar la mirada en Jesús, el campeón que inicia y perfecciona nuestra fe. Debido al gozo que le esperaba, Jesús soportó la cruz, sin importarle la vergüenza que esta representaba. Ahora está sentado en el lugar de honor, junto al trono de Dios.” ~ Hebreos 12:2 (NTV)
ORACIÓN
Señor, hazme más como Jesús. Sana cualquier herida que aún no ha sanado y dame la sabiduría y el dominio propio para ser una madre emocionalmente saludable. En el precioso nombre de tu Hijo, amén.