¿Recuerdas la primera vez que te encontraste con Jesús? Cuando realmente lo invitaste a tu corazón y lo aceptaste como tu Salvador y Señor, el Soberano de cada área de tu vida.
Ese momento te abrió una línea directa de comunicación con Dios a través de Su Hijo Jesús. Y podemos hablar con Él directamente por medio de la oración.
Ahora bien, la oración no es solo una herramienta de consuelo ni un mecanismo para conseguir lo que necesitamos. La oración es un acto de adoración, un camino de comunión con Dios y una práctica que transforma nuestro corazón para desear Su voluntad por encima de la nuestra.
Esto es cierto para nosotros… y también para nuestros hijos, especialmente si han vivido experiencias traumáticas.
En el libro Vencer, escrito por las reconocidas psicólogas Nicole Gilbertson Wilke, Ph.D., y Amanda Hiles Howard, Ph.D., y publicado por CAFO, nuestro aliado estratégico, las autoras concluyen que existe una relación entre la capacidad de una persona para superar la adversidad y su vida de oración.
En la Parte 5 de nuestra Serie Sobre la Resiliencia, descubrirás cómo ayudar a tu hijo a conectarse con Jesús a través de la oración. No para borrar mágicamente su dolor, sino para encontrar paz, esperanza y dirección en Él. Aquí tienes algunos consejos para empezar.
Superar la adversidad a través de la oración
Como creyentes, especialmente en medio de los desafíos, acudimos a la oración no solo para buscar alivio, sino para anclarnos en la presencia de Dios y alinear nuestro corazón con Sus propósitos.
Los estudios muestran el poder de la oración para fomentar la resiliencia emocional. Se ha demostrado que la oración calma el sistema nervioso, desactiva la respuesta de lucha, huida o congelación y reduce el estrés general. Además, puede disminuir los sentimientos de amargura y enojo, mientras incrementa la esperanza y ayuda a tu hijo a replantear experiencias dolorosas.
La oración no es una varita mágica; es una línea de vida que nos acerca más al Único que trae paz, sabiduría, sanidad y transformación.
Enseñar a tus hijos a orar
La oración fluye de la fe en Dios. A los niños muchas veces se les dificulta saber cómo orar o qué palabras usar. Pueden pensar que la oración debe hacerse de una forma específica o especial. Anímalo recordándole que orar es simplemente hablar con Dios como lo harían con un amigo. La oración fluye de la fe en Dios.
Aquí tienes 3 maneras de ayudar a tu hijo a cultivar una vida de oración basada en la verdad e integrar su fe en su proceso de sanidad:
1. Conoce su sistema de creencias
Antes de animar a tu hijo o hija a acudir a Jesús en oración, primero necesitas descubrir si realmente tienen fe en Él. Hacer preguntas suaves y curiosas puede ayudarte a conocer lo que realmente creen acerca de Dios. Esto te da un punto de partida para pastorear su corazón, corregir malentendidos y animarlos a profundizar su relación con Jesús.
- ¿Cree tu hijo en Dios?
- ¿Cree que Dios lo escucha y lo ama?
Como creyentes, sabemos que Dios es todopoderoso y puede hacer mucho más de lo que imaginamos. Pero ¿tu hijo cree eso?
En estas conversaciones, pídele al Espíritu Santo que te revele el corazón de tu hijo para que puedas caminar a su lado, esté donde esté en su camino de fe.
2. Explica la salvación
Muchas veces, los niños no entienden bien el camino hacia la salvación. Asegúrate de que realmente lo comprendan, recordándoles que es tan sencillo como creer y declarar que Jesús es el Señor de sus vidas.
Si a tu hijo le cuesta entender el regalo de la salvación, considera leer con él algunas partes del Nuevo Testamento donde se explica claramente (Juan 3:16–17; Efesios 2:8–9; Romanos 10:9–10).
Ayudarles a comprender que la salvación les da un fundamento para orar, uno que no está basado en el miedo ni en el desempeño, sino en su identidad como hijos de Dios.
3. Modela la oración
Los niños aprenden mejor por lo que hacemos, no solo por lo que decimos. Muéstrales el poder de la oración practicándola tú mismo en casa.
Enséñales cómo integrar la oración en sus momentos cotidianos: a la hora de comer, en el auto, en momentos de estrés, en la escuela y a la hora de acostarse. Luego, dales muchas oportunidades para practicar orar en voz alta dentro del ambiente seguro de su familia.
CONCLUSIÓN CLAVE
Guiar a los niños a orar en medio de su dolor, y mostrarles cómo luce una vida de oración fiel y cotidiana, les ayuda a reemplazar respuestas impulsadas por el miedo con una esperanza y resiliencia centradas en Cristo.
PREGUNTAS PARA APLICAR
- ¿Cómo puedo usar mi fe para guiar a mi hijo hacia una vida de fe y oración?
- ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a construir y desarrollar sus propias creencias y fe?
ACTIVIDAD
Ayuda a tu hijo a encontrar la luz de Dios incluso en las situaciones más oscuras jugando Luz en la oscuridad. Este juego resalta cómo podemos buscar y encontrar a Dios sin importar lo que estemos viviendo. Encuentra este juego y muchos más en la colección Momentos Cotidianos™.
VERSÍCULO CLAVE
“No menosprecien estos modestos comienzos, pues el SEÑOR se alegrará cuando vea que el trabajo se inicia…”
ORACIÓN
Jesús, ayúdame a llenar a mi hijo de esperanza, recordándole que, sin importar cómo comenzó su camino, tú has estado y permanecerás en su historia. Sana su dolor y enséñale a acudir a ti en oración.