En la década de 1970 existían unos juguetes infantiles llamados Weebles. Estos muñequitos giraban, se tambaleaban y se movían de un lado a otro, pero nunca se caían ni quedaban en el suelo. Esto inspiró una canción muy popular que decía: “Los Weebles se tambalean, pero no se caen”.
Algo parecido sucede con un niño resiliente.
Cuando pensamos en desarrollar resiliencia en los niños, normalmente consideramos maneras de acompañarlos en medio de la adversidad. Pero en este artículo cambiaremos el enfoque: en lugar de pensar solo en cómo apoyar a los niños en sus dificultades, veremos cómo fortalecer las relaciones que los rodean.
En el libro Vencer escrito por las reconocidas psicólogas Nicole Gilbertson Wilke, Ph.D., y Amanda Hiles Howard, Ph.D., y publicado por CAFO, nuestro aliado estratégico, las autoras hablan sobre el impacto de la adversidad y el trauma en la primera infancia. Se refieren a la adversidad temprana como “experiencias o eventos negativos durante la niñez que requieren que los niños hagan ajustes psicológicos o conductuales”. Estas experiencias negativas ponen el cuerpo del niño en un estado de estrés.
En este tercera parte de nuestra Serie Sobre Resiliencia, aprenderás cómo una sólida “mentalidad de comunidad” puede ayudar a tu hijo a desarrollar mayor resiliencia.
La resiliencia y los ataques contra nuestros hijos
Hoy en día existen más amenazas que nunca contra nuestros hijos. Los peligros no solo están en el mundo físico, sino también en el acceso casi constante al mundo digital. Recuerda, el enemigo siempre está al ataque: “anda al acecho como un león rugiente, buscando a quién devorar.” ~ 1 Pedro 5:8 (NTV)
El impacto de estos ataques suele manifestarse después, apareciendo como conductas negativas, resultados pobres y un aumento en problemas de salud mental.
Los estados prolongados de estrés pueden tener efectos mentales y emocionales graves. La adversidad y el trauma en la primera infancia pueden cambiar el desarrollo del cerebro de un niño… pero ¿cómo podemos evitar que también cambien el rumbo de su vida?
“Mentalidad de comunidad” y relaciones saludables en los niños
Dicen que se necesita toda una comunidad para criar a un niño; también se necesita una comunidad para volver a levantarlo.
Reconstruir las conexiones en la vida de un niño requiere un enfoque en equipo. Sabemos que una relación sólida con su cuidador puede ayudar a un niño a desarrollar resiliencia. El conferencista y egresado de la crianza temporal Josh Shipp, citado en Vencer, afirma: “Cada niño solo necesita un adulto que lo ame y cuide para llegar a ser una historia de éxito”.
La Biblia nos dice en Deuteronomio 32:30 (NTV): “una persona [puede] perseguir a mil de ellos y dos personas hacer huir a diez mil”. Rodearte —y rodear a tu hijo— de un sistema de apoyo fuerte asegura que ambos tengan la ayuda necesaria para ser animados y restaurados. Esta red puede incluir abuelos, primos, maestros, mentores y tu comunidad de fe.
Cómo rodear a tus hijos de adultos que los apoyen
Vivimos en un mundo hiperindividualizado, y puede parecer que esa mentalidad de comunidad que existía en generaciones anteriores ha desaparecido.
Pero no es así.
Con un poco de intención y mucha oración, puedes trabajar en ampliar tu red social para incluir relaciones saludables. Aquí tienes algunas rutinas diarias que puedes incorporar a tu día para ayudar a construir conexiones sociales tanto para ti como para tu hijo:
1. Conexiones con la familia extendida
Invita a tu hijo a escoger a una persona (amigo o familiar) para orar por ella diariamente. Fortalezcan los lazos familiares animando a la familia extendida —la tuya y la de ellos, cuando sea apropiado— a involucrarse a través de visitas, cartas, correos electrónicos, reuniones familiares y eventos festivos.
2. Mentores y otras relaciones diversas
Ten un “chequeo diario” con una persona segura (quizá un hermano, primo o mentor) usando cualquier medio de comunicación.
La mentoría y otras conexiones sociales pueden darse de manera formal mediante programas, o de manera informal en la escuela, la iglesia, deportes, pasatiempos o amistades.
3. Desarrolla habilidades sociales
Hazle una pregunta diaria a tu hijo sobre alguien que conozca o con quien se siente en el almuerzo o en la iglesia. Si no sabe la respuesta, anímalo a averiguarla. La era digital nos ha dado acceso a personas en todo el mundo, pero los niños de hoy a veces carecen de las habilidades sociales necesarias para fomentar relaciones (piensa en la “cultura de cancelación”). Ayuda a tu hijo a aprender a comunicarse de forma constante, resolver conflictos de manera saludable y practicar la empatía. Estas habilidades son esenciales para construir y mantener amistades significativas.
CONCLUSIÓN CLAVE
El trauma en la primera infancia impacta negativamente la conducta de los niños en etapas posteriores de la vida, pero las redes de apoyo sólidas —familiares y de otros adultos— ayudan a construir y fortalecer la resiliencia en ellos.
PREGUNTAS PARA APLICAR
- ¿De qué maneras ha impactado a mi hijo el trauma o la adversidad en la primera infancia?
- ¿Cómo puedo construir una red fuerte a mi alrededor que me apoye en el cuidado de este niño?
ACTIVIDAD
Anima a tu hijo a jugar Piensa, comparte, cuida. Este juego rápido y sencillo motiva a tu hijo a hacer preguntas a las personas de su círculo para conocerlas mejor. Al mismo tiempo, tu hijo puede responder esas mismas preguntas sobre sí mismo para ayudar a construir conexiones con los demás. Encuentra este juego y muchos más en nuestra colección de Momentos Cotidianos™.
VERSÍCULO CLAVE
Es mejor ser dos que uno, porque ambos pueden ayudarse mutuamente a lograr el éxito.
~Eclesiastés 4:9 (NTV)
ORACIÓN
Padre, ayúdame a cultivar relaciones fuertes y seguras con las personas que pueden apoyarme a criar y cuidar bien a mi hijo. Y ayúdame también a ser un apoyo para otro padre o madre.