Hay una canción famosa de la agrupación R.E.M. llamada Losing My Religion (Perdiendo mi religión).
Y si alguna vez has tenido que lidiar con un hijo que grita, patea o entra en una crisis emocional en medio de un servicio, probablemente sentiste que tú también estabas perdiendo la tuya.
Si alguna vez te has quedado en el vestíbulo con un niño llorando mientras los demás están sentados tranquilamente adentro, o has tenido que salir del servicio cargando a tu hijo bajo el peso de las miradas, puede que la iglesia ya no se sienta como tu refugio.
Si estás batallando con cómo manejar las rabietas de tu hijo en público y responder a sus crisis emocionales en la iglesia, este artículo es para ti.
Rabietas y crisis emocionales en la iglesia
Los espacios de adoración están diseñados para ser lugares de paz, pertenencia y conexión espiritual. Pero para un niño con antecedentes de trauma, la iglesia puede sentirse confusa, abrumadora o incluso insegura.
Las rabietas y crisis emocionales en la iglesia ocurren porque la música fuerte, las luces brillantes y las multitudes pueden sobreestimular y saturar el sistema nervioso de un niño que ha vivido trauma.
Además, si las rabietas de tu hijo ocurren en la iglesia infantil, puede deberse a ansiedad por separación. Quedarse bajo el cuidado de adultos desconocidos puede generar miedo y ansiedad, y es posible que tu hijo aún no esté preparado, a nivel emocional o de desarrollo, para cumplir con expectativas como quedarse quieto, guardar silencio y seguir nuevas reglas y rutinas.
Cómo responder a las rabietas y crisis emocionales
Tal vez te resulte difícil saber cómo responder a las rabietas y crisis emocionales de tu hijo en la iglesia, e incluso te preguntes: “¿Está bien ignorar una rabieta?” Aquí tienes cinco maneras, centradas en la fe, de responder en esos momentos:
- Busca un espacio más tranquilo. Lleva a tu hijo a un pasillo, al baño, a la sala de lactancia o, si es necesario, al auto — cualquier lugar con menos ruido y menos estímulos.
- Baja la voz. Hablar en voz baja o en susurros puede ayudar al cerebro de tu hijo a salir del estado de alarma y a aprender de ti la autorregulación.
- Ofrece herramientas para ayudarle a calmarse. Lleva agua o algo de comer en tu bolsa y ofrece un juguete pequeño o algo reconfortante, como una manta, para que tu hijo pueda comenzar a regularse.
- Mantente en calma y conectado. Un padre o una madre en calma puede ayudar a un niño desregulado. Puedes intentar una técnica de co-regulación, como respirar juntos y lentamente.
- Busca apoyo. Acércate a iglesias, ministerios o líderes que comprendan el cuidado sensible al trauma. Trabaja con los voluntarios para comunicar las necesidades de tu hijo y apoyar una transición gradual a la iglesia infantil que se adapte a su proceso.
Muchos padres se sienten culpables por tener hijos desregulados en la iglesia, pero el trauma de tu hijo no lo descalifica para pertenecer a la casa de Dios, ni tampoco te descalifica a ti de participar en los tiempos de adoración.
CONCLUSIÓN CLAVE
Las crisis emocionales de tu hijo en la iglesia pueden ser abrumadoras y disruptivas. Estrategias simples pueden ayudarte a desenvolverte en los espacios de adoración y a volver a sentirte en un lugar seguro junto a tu hijo.
ACTIVIDAD
Ayuda a tu hijo a desarrollar la paciencia y a permanecer sentado mientras juega un juego como Paciencia en pausa. Encuentra este juego y muchos más en la colección de actividades Momentos Cotidianos™.
PREGUNTAS PARA APLICAR
- ¿Por qué mi hijo tiene crisis emocionales o rabietas en la iglesia?
- ¿Cómo puedo hacer que la iglesia vuelva a sentirse como un lugar seguro para mí y para mi hijo?
VERSÍCULO CLAVE
“Entren por sus puertas con acción de gracias; vayan a sus atrios con alabanza. Denle gracias y alaben su nombre.” ~ Salmo 100:4 (NTV)
ORACIÓN
Padre celestial, dame gracia cuando me sienta abrumado y paz cuando me sienta juzgado. Ayúdame a hacer que mi hijo se sienta seguro en Tu casa y en mis brazos. En el poderoso nombre de Jesús, amén.