Para muchos de nosotros que crecimos en hogares donde el ambiente era emocionalmente reservado, las disculpas no siempre tomaban la forma de un “lo siento”.
A veces sonaban más bien así: “¿Tienes hambre?” o “¿Quieres algo de comer?”
Este tipo de reparación puede generar mensajes confusos en los niños, enseñándoles que las emociones deben manejarse en silencio en lugar de expresarse abiertamente. Aunque suele ser más fácil reparar atendiendo necesidades físicas que emocionales, una reparación verdadera ocurre cuando ambas son reconocidas y atendidas.
Si crecimos en familias donde las disculpas no se ofrecían con facilidad, puede resultar difícil modelarlas para nuestros hijos. Sin embargo, aprender a reparar después de que ocurre una ruptura en la relación es fundamental si queremos cultivar relaciones seguras con nuestros hijos, relaciones que honren a Dios.
Si te preguntas qué hacer después de gritarle a tus hijos (porque pasa, incluso a los mejores padres), sigue leyendo.
Este es el artículo 10 de nuestra serie de 13 partes, Crianza intencional: tu presencia emocional. ¿Quieres comenzar la serie desde el principio? Haz clic aquí para leer el primer artículo ahora.
4 pasos para reparar la relación con tus hijos
Después de gritarle a tus hijos, perder el control o reaccionar de una manera más intensa de lo que la situación ameritaba, hay cuatro pasos sencillos que puedes seguir para comenzar a reparar la relación.
1. Nombra lo que ocurrió.
Modela la confesión delante de tu hijo y sé específico sobre lo que pasó entre ustedes. Incluso un reconocimiento breve de lo ocurrido puede tener un gran impacto. Eres humano, y tu hijo también necesita saberlo. Por ejemplo, puedes decir: “Hace un momento levanté la voz. Eso no estuvo bien”.
2. Valida sus sentimientos.
Los sentimientos de tu hijo siempre son v co nombre de Tu Hijo, amén. álidos, incluso si no estás de acuerdo con ellos. Dale permiso para sentir lo que está sintiendo, incluso si se sintió herido, molesto o frustrado por tu reacción. Puedes decir: “Veo que eso te asustó; no merecías eso”.
3. Ofrece reparación, no reemplazo.
Por más fácil que sea intentar “reparar” la relación haciendo un gesto de paz con comida o regalos, ofrece primero tu presencia. Por ejemplo, puedes preguntar: “¿Podemos hablar de esto?” o “¿Hay algo que necesites de mí en este momento?”
4. Modela humildad.
Tu hijo aprende a reparar relaciones al observarte. Modela la humildad que deseas que él imite en tus disculpas, expresando claramente: “Lo siento por la forma en que actué. ¿Me perdonas?”
Reparar después de una ruptura es más que ofrecer una disculpa; transforma el conflicto en conexión. Cuando reparas a nivel emocional, le enseñas a tu hijo a perdonar, a disculparse y a permanecer conectado incluso cuando las relaciones se complican.
CONCLUSIÓN CLAVE
Después de gritar, cerrarte emocionalmente o perder el control con tu hijo, puedes reparar la relación de una manera que se sienta emocionalmente segura y que fortalezca la confianza con el tiempo.
PREGUNTAS PARA APLICAR
- ¿Cómo puedo reparar el daño causado a mi hijo después de perder el control durante un conflicto?
- ¿Cómo puedo modelar una reparación saludable para que mi hijo la practique en sus relaciones futuras?
ACTIVIDAD
Aprender a reconectarse emocionalmente después de un conflicto puede ser una habilidad nueva que le enseñes a tu hijo. El juego Como Noé puede ayudarle a comprender cómo desarrollar y dominar nuevas habilidades. Encuentra este juego y muchos más en la colección de Momentos Cotidianos™.
VERSÍCULO CLAVE
“El amor es paciente y bondadoso… ni lleva un registro de las ofensas recibidas.”
ORACIÓN
Padre celestial, enséñame a criar y a reparar de la manera en que Tú lo haces: con honestidad, ternura y presencia. Ayúdame a romper el ciclo del silencio y la disfunción, y a construir un hogar donde reinen Tu verdad y Tu amor. En el magnífico nombre de Jesús, Amen.