Cuando somos niños, a menudo escuchamos frases como: “Las palabras no duelen”.
Aunque es una idea común, está lejos de ser verdad. Las palabras sí duelen, especialmente cuando las usamos para poner etiquetas a los niños.
A veces, esas etiquetas vienen en forma de diagnósticos. Y aunque estos diagnósticos suelen partir de buenas intenciones, muchos niños interpretan el hecho de saber que tienen TDAH, autismo o trauma como una nueva etiqueta o como parte de su identidad.
Un diagnóstico puede ayudarnos a entender las necesidades de un niño, pero también puede hacer que se sienta diferente o señalado. Como padre, es posible que te preguntes si el diagnóstico es realmente acertado y qué puedes hacer para ayudar a tu hijo.
Los consejos de este artículo te ayudarán a orientarte en este proceso.
Este es el artículo #4 de una serie de 8 partes titulada Crianza compasiva. Si no leíste el primer artículo, puedes volver atrás y leerlo aquí.
Comprendiendo el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales
El Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (conocido como el DSM) es una herramienta que utilizan los profesionales de la salud mental como referencia para diagnosticar trastornos mentales en adultos y niños.
Aunque es una herramienta estándar para el diagnóstico, el diagnóstico que tu hijo reciba según el DSM no es un veredicto, una limitación ni una medida de su valor. Es simplemente una forma de describir cómo el cerebro de tu hijo procesa el mundo.
¿Mi hijo tiene TDAH, autismo o trauma?
El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), el trastorno del espectro autista (TEA) o el trauma (que no es un trastorno, pero sí una categoría dentro del DSM) pueden afectar el comportamiento de tu hijo, su comunicación y su capacidad para regular sus emociones.
Sin embargo, no son lo mismo. Comprender la diferencia te ayudará a responder con el tipo de apoyo que mejor se adapte a lo que tu hijo necesita.
TDAH en los niños
Nuestro cerebro produce dopamina, y los niños con TDAH tienen cerebros que producen más de lo habitual. Si te estás preguntando: “¿Mi hijo tiene TDAH?”, aquí tienes algunos posibles signos que podrías observar y que vale la pena comentar con un profesional:
- Dificultad para mantener la atención
- Actuar de manera impulsiva
- Dificultad para permanecer quieto
- Concentrarse excesivamente en las cosas que le gustan
Autismo en los niños
Los niños con TEA suelen percibir el mundo desde una perspectiva única. Pueden variar desde ser no verbales hasta tener un alto nivel de funcionamiento (antes conocido como síndrome de Asperger). Además, los niños con autismo pueden:
- Tener dificultad para interpretar señales sociales, como el espacio personal.
- Preferir rutinas y desregularse ante cambios o transiciones.
- Sentirse abrumados por los estímulos sensoriales y tener crisis emocionales frecuentes.
- Comunicarse de maneras únicas.
- Enfocarse intensamente en intereses específicos, como los autos o las letras.
Trauma en los niños
El trauma cambia la forma en que el sistema nervioso de un niño interpreta el mundo. Si te estás preguntando: “¿El trauma puede causar TDAH?”, la respuesta es no. Sin embargo, sí existe una relación entre el trauma, el TDAH y el TEA, ya que los síntomas del trauma pueden parecerse a los del TDAH o del TEA, o incluso intensificarlos.
Un niño que ha experimentado trauma puede:
- Reaccionar rápidamente ante el estrés o amenazas percibidas.
- Sentirse abrumado con facilidad.
- Alternar entre el bloqueo emocional y las emociones intensas.
CONCLUSIÓN CLAVE
Cuando a tu hijo le diagnostican un trastorno, esto puede provocar sentimientos encontrados, entre el alivio y la desesperación. Sin embargo, es importante recordar que la identidad de tu hijo tiene sus raíces en Cristo y no en ningún diagnóstico.
ACTIVIDAD
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PREGUNTAS PARA APLICAR
- ¿Cómo puedo distinguir entre autismo, TDAH o trauma en mi hijo?
- ¿Existe una relación entre el trauma de mi hijo y su TDAH o autismo?
VERSÍCULO CLAVE
“Cada vez él me dijo: «Mi gracia es todo lo que necesitas; mi poder actúa mejor en la debilidad». Así que ahora me alegra jactarme de mis debilidades, para que el poder de Cristo pueda actuar a través de mí.” ~ 2 Corintios 12:9 (NTV)
ORACIÓN
Señor, gracias por la promesa de que Tu gracia es todo lo que necesito y de que Tu poder se manifiesta con mayor fuerza precisamente donde me siento débil. Ayúdame a amar a mi hijo tanto en sus debilidades como en sus fortalezas. En el precioso nombre de Jesús, amén.