En este Día de las Madres, te rendimos homenaje a ti, mamá. Honramos tu resiliencia, aun frente a las pruebas, los tropiezos y las resistencias. Honramos tu compromiso firme de vivir aquello a lo que Jesús te ha llamado y oramos por milagros en tu vida.
Con esto en mente, también queremos brindarte herramientas prácticas de regulación emocional para padres, para que puedas seguir caminando en tu misión de la manera más efectiva posible.
Una de las formas de hacerlo es dándote permiso para hacer una pausa de regulación.
Este es el artículo 5 de nuestra serie de 13 partes, Crianza intencional: tu presencia emocional. ¿Quieres comenzar la serie desde el principio? Haz clic aquí para leer el primer artículo.
Conducta autorregulada: reinicio para el adulto
Tu hijo no es el único que a veces necesita apoyo para regular emociones intensas. Tú también eres humano, con tu propia historia, desencadenantes y sistema nervioso, y en ocasiones necesitas un momento para hacer una pausa y cuidarte, de modo que puedas responder a tu hijo con amor.
En esencia, hacer un reinicio como adulto significa tomar una pausa intencional, apartarte por un momento a otro espacio y recuperar el equilibrio emocional después de sentirte abrumado o provocado.
Esto no es una señal de fracaso, sino de madurez emocional. Cuando modelas una regulación saludable, le enseñas a tu hijo a hacer lo mismo.
Reinicio para el adulto como estrategia de regulación emocional
Si notas que los comportamientos desafiantes de tu hijo te están afectando, aquí tienes tres maneras de hacer un reinicio como adulto y practicar sistemas saludables de autorregulación en casa.
1. Reconoce las señales que indican que te estás desregulando.
Al igual que ocurre con nuestros hijos, la desregulación emocional puede aparecer sin que lo notemos. Aprender a identificar estas señales de advertencia te ayuda a intervenir antes de que las emociones se intensifiquen.
Por ejemplo, puedes notar tensión en el pecho, latidos acelerados o respiración superficial. También podrías sentir el impulso de gritar, aislarte o reaccionar de forma impulsiva.
Cuando identifiques estas señales, evalúa cómo te encuentras emocionalmente en una escala del 1 al 5, donde 1 representa un estado de calma y 5 un estado de sobrecarga emocional. Al llegar a 3, es momento de hacer una pausa, llevar ese momento delante del Señor y comenzar a regular tu cuerpo y tu mente.
2. Practica la autorregulación.
Cuando te sientas abrumado, ayuda a regular tu sistema nervioso utilizando una de estas estrategias físicas o sensoriales:
- Aléjate por un momento a otra habitación.
- Toma de 3 a 5 respiraciones lentas y profundas.
- Bebe un sorbo de agua.
- Estira los músculos.
- Escucha música que te calme.
- Repite un pasaje de las Escrituras, como el Salmo 23.
De esta manera, modelas cómo la tormenta de tu hijo puede encontrarse con tu calma.
3. Habla verdad a tu sistema nervioso.
Cuando estamos bajo estrés, entramos en modo de lucha o huida. En esos momentos en los que las emociones se intensifican, el enemigo puede intentar llenar tu mente de mentiras y pensamientos negativos.
En esos instantes, la Escritura nos ayuda a anclarnos en la verdad y nos recuerda de dónde proviene nuestra paz.
Elige un versículo que usarás como tu versículo de anclaje, uno que puedas repetir en momentos de tensión, y recuerda siempre que la gracia de Dios es suficiente. Por ejemplo, Filipenses 4:6–7 (NTV) es uno de los favoritos y dice así:
No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús.
CONCLUSIÓN CLAVE
Los comportamientos desafiantes de tu hijo pueden afectarte y activar tu respuesta al estrés. Cuando reconoces las señales de desregulación y utilizas una técnica para calmar tu propio cuerpo y tu corazón, te conviertes en un ancla de paz para tu hijo, en lugar de otra fuente de caos.
PREGUNTAS PARA APLICAR
- ¿Qué señales físicas, emocionales o conductuales me ayudan a reconocer cuándo estoy perdiendo la regulación?
- ¿Qué técnicas de regulación puedo usar para recuperar mi paz interior y mi calma?
ACTIVIDAD
Aprender a regular las emociones puede ser algo divertido tanto para ti como para tu hijo. Un juego como ¡Relleno! puede mostrarles maneras saludables y productivas de manejar sus emociones.
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VERSÍCULO CLAVE
“’Pongan todas sus preocupaciones y ansiedades en las manos de Dios, porque él cuida de ustedes.”
~1 Pedro 5:7 (NTV)
ORACIÓN
Dios, por favor calma mi espíritu cuando los comportamientos de mi hijo me desafían. Permíteme ser como tú en esos momentos y guiarme por los frutos del Espíritu: bondad, mansedumbre, paciencia y amor. En Cristo, amén.