¿Alguna vez te has preguntado: “¿Mi hijo está estresado?” Si es así, no estás solo. Cuando criamos a niños que han experimentado trauma, es común que presenten altos niveles de estrés, incluso ante situaciones que a nosotros no nos parecen tan graves.
Así como cada niño tiene sus propios desencadenantes, las respuestas al estrés también pueden variar. De hecho, muchos niños reaccionan ante situaciones estresantes con respuestas de lucha, huida o congelamiento.
Aunque aprender a acompañar a tu hijo en cada una de estas reacciones puede ser un desafío, hay maneras de apoyarlo. Pero primero, es importante comprender estas tres respuestas.
Este es el artículo #2 de una serie de 8 partes titulada Crianza compasiva. Si no leíste el primer artículo, puedes volver atrás y leerlo aquí.
Comprendiendo las respuestas de lucha, huida o congelamiento en los niños
Cuando tu hijo se siente inseguro, ya sea por un peligro real —como perderse en el supermercado— o por un peligro percibido, como escuchar un “no” ante una petición, su cuerpo puede entrar en modo de supervivencia. Esto puede verse así:
- Lucha: gritar, golpear, discutir o mostrar una oposición intensa
- Huida: correr, esconderse o intentar escapar de la situación
- Congelamiento: desconectarse, quedarse en silencio o parecer ausente
Otra respuesta que se ha identificado recientemente es la llamada fawn (tendencia a complacer para evitar conflictos) y suele presentarse en niños mayores o adolescentes que crecieron en entornos abusivos y solo quieren “llevarse bien” y “no causar problemas”. Estos niños tienden a ser excesivamente complacientes y a estar de acuerdo con todo para agradarte. Sienten que, emocionalmente, es su responsabilidad cuidarte a ti, en lugar de que tú los cuides a ellos.
Señales silenciosas de que tu hijo está estresado
En un mundo ideal, siempre seríamos capaces de reconocer los factores desencadenantes en nuestros hijos y anticipar cuándo se sienten abrumados. Pero si alguna vez no has sabido detectar las primeras señales de estrés hasta que la situación escaló, no estás solo.
Los niños que han experimentado trauma a menudo expresan su angustia a través de señales sutiles, justo antes de una reacción más intensa. Estas señales pueden ser fáciles de pasar por alto, pero son indicadores importantes de que el sistema nervioso de tu hijo está empezando a sobrecargarse.
Algunas de estas señales tempranas pueden incluir:
- Retraerse o quedarse inusualmente callado.
- Volverse más dependiente o excesivamente juguetón, actuando como si fuera más pequeño de lo que es (lo que se conoce como regresión).
- Caminar de un lado a otro, inquietarse o tener dificultad para establecer o mantener el contacto visual.
- Irritabilidad o sensibilidad repentinas.
- Cambios en la respiración o en la postura, como respiración acelerada y posturas tensas, por ejemplo, mantener los brazos rígidos a los lados como si estuviera esperando que ocurra algo amenazante.
- Dificultad para concentrarse o seguir instrucciones sencillas.
Cada una de estas respuestas es la manera en que el cuerpo comunica que algo no está bien. Aunque pueden verse diferentes en cada niño, no son aleatorias ni son comportamientos intencionalmente desobedientes.
El sistema nervioso de cada niño se adapta según sus experiencias, su edad y su temperamento. Muchos de estos comportamientos son respuestas de supervivencia aprendidas, patrones que en algún momento les ayudaron a mantenerse a salvo. Comprender esto puede ayudarte a responder con mayor empatía y sintonía emocional, en lugar de frustración.
Cómo ayudar a un niño con estrés y ansiedad
Cuando notes señales tempranas de estrés tóxico en los niños, aquí tienes cinco maneras en las que puedes responder y ayudar a tu hijo desregulado a afrontar lo que está sintiendo:
- Reduce tu ritmo y modela la calma. El sistema nervioso de tu hijo a menudo reflejará el tuyo, por lo que tu presencia calmada puede ayudarle a relajarse.
- Suaviza tu tono. Hablar con suavidad puede ayudar a crear un sentido de seguridad y reducir la intensidad del momento.
- Ofrece tranquilidad. Recuérdale a tu hijo que está a salvo y que estás ahí con él.
- Da espacio sin desconectarte. Permítele tiempo para procesar sus emociones intensas mientras te mantienes emocionalmente disponible.
- Ora por sabiduría y paz. Invita a Dios en este momento, pidiéndole que traiga calma a tu corazón y al de tu hijo.
Jesús vio al cansado, al herido y al abrumado, y respondió con compasión. Tú también puedes reflejar ese mismo corazón al reconocer las respuestas de estrés en tu hijo y responder con amor.
CONCLUSIÓN CLAVE
El estrés puede llevar a tu hijo a entrar en modo de lucha, huida o congelamiento. Reconocer las señales tempranas de estrés te ayudará a responder con amor y calma cuando tu hijo se sienta emocionalmente activado.
ACTIVIDAD
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PREGUNTAS PARA APLICAR
- ¿Cuáles son las señales sutiles de que mi hijo se está activando emocionalmente?
- ¿Cómo puedo reconocer y responder cuando mi hijo entra en modo de lucha, huida o congelamiento?
VERSÍCULO CLAVE
“Él nos consuela en todas nuestras dificultades para que nosotros podamos consolar a otros. Cuando otros pasen por dificultades, podremos ofrecerles el mismo consuelo que Dios nos ha dado a nosotros.” ~2 Corintios 1:4 (NTV)
ORACIÓN
Señor, enséñame a reconocer las señales sutiles del estrés, los gritos silenciosos que piden seguridad y los momentos en los que mi hijo necesita conexión más que corrección. Ayúdame a responder con la misma compasión y firmeza con que tú me cuidas cada día. En el nombre de Jesús, amén.