El día que tanto has esperado como padre de crianza temporal ya está aquí: has asistido a clases, has recibido formación y has preparado tu hogar con extintores para este momento.
Después de lo que parece una eternidad, por fin recibes la llamada que estabas esperando: ¡tu primera colocación de crianza temporal!
Pero unos días después, te invade una sensación de angustia; el niño que tanto esperabas no parece encajar en tu familia.
Te sientes sorprendido, avergonzado, abrumado y con miedo. ¿Quizás escuchaste mal a Dios, malinterpretaste tu llamado o sobreestimaste tu capacidad? Sientes como si le hubieras fallado al niño, a la agencia, a tu familia o incluso a Dios.
Pero sin importar lo que estés sintiendo en este momento, recuerda esto: no eres un fracaso. El Dios que te llamó a la crianza temporal sigue obrando en esta historia.
¿Qué es una colocación fallida en la crianza temporal?
Una colocación “fallida” en la crianza temporal, o una interrupción de la colocación, ocurre cuando un niño debe salir de un hogar de crianza antes de lo previsto porque la situación ya no es segura o sostenible.
Contrario a lo que tus emociones puedan indicarte, esto no significa que no hayas cuidado lo suficiente al niño. No es un reflejo de tu amor, tu fe ni tu compromiso con la crianza temporal. Simplemente significa que las necesidades del niño ya no se alinean de manera segura con las de tu hogar.
Cuando una colocación en tu hogar no está funcionando
A veces, a pesar de tus mejores intenciones, la colocación de un niño en tu familia no resulta como esperabas. Esto puede suceder cuando la situación se vuelve insegura, difícil de manejar o emocionalmente abrumadora, ya sea para el niño o para ti.
Algunas de las razones por las que esto puede ocurrir son:
- Las respuestas del niño al trauma son más intensas de lo esperado después del período inicial de “luna de miel”.
- Tienes dificultad para crear un vínculo con el niño, quizás debido a alguna necesidad emocional o de salud mental que no se había identificado previamente.
- El niño necesita un nivel de cuidado más alto del que puedes ofrecer.
- Surgen preocupaciones de seguridad para los demás niños del hogar.
- La compatibilidad no era la adecuada; por ejemplo, puede que te sientas más preparado para cuidar a un niño de un rango de edad distinto.
- Al momento de la colocación, la agencia no contaba con suficiente información para ubicar al niño en el hogar más adecuado.
Interrupción de una colocación de crianza temporal
Tomar la decisión de interrumpir una colocación puede sentirse como si estuvieras “renunciando” a un niño en crianza temporal. Es una de las decisiones más difíciles y dolorosas que puedes enfrentar como cuidador. Aquí tienes algunos pasos prácticos a seguir:
- Invita al Espíritu Santo a ayudarte a discernir la situación desde una perspectiva espiritual. Reconoce cuándo permanecer en la colocación está causando más daño que beneficio, tanto al niño como a los demás miembros de tu hogar y a ti.
- Busca apoyo del equipo del caso desde las primeras señales de estrés. Su objetivo principal es ayudar a estabilizar la colocación para que tenga éxito, tanto por el bienestar del niño como por el tuyo. Es posible que existan recursos o servicios disponibles que aún no conoces y que puedan marcar una gran diferencia, incluso evitando que la colocación se interrumpa.
- Antes de tomar una decisión final, comunícate con tu equipo de profesionales. Llama a tu agencia, al trabajador social o al especialista en licencias y describe con honestidad lo que está ocurriendo. Juntos podrán determinar el mejor camino a seguir de manera digna y respetuosa.
Si tú y tu equipo de apoyo finalmente determinan que la mejor decisión es interrumpir la colocación del niño en tu hogar, será necesario informar a la agencia o institución correspondiente en el plazo requerido por las normas locales. Este período permite que la agencia encuentre el mejor hogar posible para el niño. Durante este tiempo, también continuarán brindando apoyo y servicios para ayudar a estabilizar la situación mientras el niño permanece en tu hogar y para preparar a la próxima familia para que la colocación tenga éxito.
Preparando tu hijo/a
Si el niño que se integró a tu familia necesita hacer la transición, puedes ayudarle a salir sintiéndose amado en lugar de rechazado al:
- Prepararlo con un lenguaje sencillo, apropiado para su edad y libre de vergüenza.
- Enviar sus pertenencias organizadas con cuidado, incluyendo objetos que le den consuelo, fotos o notas.
- Bendecirlo con oración. Ayuda a tu hijo a reemplazar las respuestas impulsadas por el miedo con esperanza y resiliencia centradas en Cristo mientras oran juntos con la Palabra de Dios.
- Colaborar con la nueva familia o colocación.
Dios sigue escribiendo la redención tanto en tu historia como en la del niño.
CONCLUSIÓN CLAVE
Cuando un niño que ha sido colocado en tu hogar necesita hacer una transición, es posible que sientas que fallaste como padre. La comunicación, la perseverancia y la oración te ayudarán a procesar esos sentimientos y a acompañar a tu hijo de crianza temporal hacia una colocación más adecuada.
ACTIVIDAD
Recuérdale a tu hijo (y a ti mismo) que Dios promete llevar nuestras cargas jugando emoción-ES. ¡Encuentra este juego y muchos más en la colección de actividades de Momentos Cotidianos™!
PREGUNTAS PARA APLICAR
- ¿Cómo y cuándo debo decidir interrumpir la colocación de un niño en mi hogar?
- ¿Cómo puedo ayudar mejor a mi hijo a hacer la transición a su nuevo hogar?
VERSÍCULO CLAVE
“Pues estoy a punto de hacer algo nuevo. ¡Mira, ya he comenzado! ¿No lo ves? Haré un camino a través del desierto; crearé ríos en la tierra árida y baldía.” ~Isaías 43:19 (NTV)
ORACIÓN
Padre, vengo a ti con el corazón cargado y te pido que me encuentres ahí en medio de la confusión, la decepción y la culpa. Abrázame a mí y a este niño, y recuérdame que Tu gracia es suficiente y que Tu poder se manifiesta plenamente en la debilidad. En el nombre de Jesús, amén.